Diez años del militar que sacó al Ejército del armario

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Diez años del militar que sacó al Ejército del armario

Teniente coronel Sánchez Silva

Sánchez Silva lanzó una carga de profundidad en pleno estamento militar. ©Zero

[blogMensGo, 11 de septiembre de 2010]. Se cumplen exactamente diez años del primer anuncio público de homosexualidad por parte de un militar español. En septiembre de 2000, el teniente coronel José María Sánchez Silva –un sólido jurista con varias condecoraciones en su guerrera– acaparó la atención de todos los medios a raíz de sus declaraciones al diario El País y, especialmente, tras ocupar la portada y el reportaje central de la desaparecida revista Zero, en su número del mismo mes.

Sánchez Silva no sólo reveló sin tapujos su opción sexual, sino que habló alto y claro sobre la atmósfera que envolvía a la homosexualidad en las Fuerzas Armadas españolas: una cortina de silencio en las altas esferas militares; una clara homofobia generalizada en los demás rangos. En aquellas históricas declaraciones, el teniente coronel llegó a afirmar: “Lo justo parece la discreción, pero eso nos lleva a renunciar a nuestros derechos, a sufrir en silencio, a seguir enclaustrados” … “El Ejército español se ha democratizado, pero los gays seguimos en las catacumbas. Hay muchos gays en las fuerzas armadas y en la Guardia Civil, pero tienen terror a manifestar sus opciones”. Estas palabras causaron una verdadera polvareda mediática que llegó hasta el entonces ministro de Defensa, Federico Trillo, quien tuvo que salir al paso con un comunicado público en que calificaba como hecho “desafortunado” que alguien utilizase “su rango militar para un pronunciamiento de estas características”.

¿Qué ha sido de Sánchez Silva en estos diez años? El antiguo jefe de estudios de la Escuela Militar de Estudios Jurídicos del Ejército y asesor jurídico del Cuartel General del Ejército de Tierra –lo que sorprendió a unos y enajenó a otros fue la contundencia jurídica de los argumentos en los que Sánchez apoyó cada una de sus denuncias, fruto de una amplísima trayectoria en la práctica y la didáctica del Derecho– tiene hoy en día 59 años, y hace seis que decidió formalizar su forzado exilio del mundo castrense. Ya alguien se lo advirtió en su momento: “Lo que has hecho no te lo perdonan ni te lo perdonarán jamás”.

Y así fue: el 30 de mayo de 2004, tal como informó al diario El País, el teniente coronel solicitó el pase a la reserva tras aguantar los “cuatro años de años de ostracismo”, “exclusión en todos los órdenes” y presión de baja intensidad que siguieron a su declaración pública de homosexualidad. Cuando no injurias explícitas, como las contenidas en la carta que otro teniente coronel dejó en su mesa, con mensajes como “la homosexualidad es peor que los cuatro jinetes del Apocalipsis juntos”, “el pavoneo y orgullo por ser homosexual es algo tan absurdo como sentirse orgulloso de tener un cáncer de próstata” o “como persona público-jurídica sólo mereces mi desprecio”.

Sánchez Silva fue en todo momento consciente del formidable paso que estaba dando para la normalización de los militares gays en España: no fue otra su intención. Sin embargo, tampoco oculta su honda fatiga mental y la amarga factura que esta decisión se ha cobrado en su vida personal y profesional: “La reserva es irreversible”, según aseguró a El País un año después de hacerla efectiva, “e implica la renuncia a complementos y a cualquier ascenso”. El activista con galones, el combatiente ilustrado, el mártir a su pesar, recuerda haber pronunciado unos versos de Sabina instantes antes de colgar su uniforme: “Que ser valiente no salga tan caro, que ser cobarde no valga la pena”.

carzam / MensGo
(vía El País del 3 de septiembre de 2000 y del 20 de junio de 2005)

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