El sida cumple 30 años: gran evolución de los antirretrovirales

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El sida cumple 30 años: gran evolución de los antirretrovirales

Terapia combinada

Un remedio a la decadencia física y anímica… a un precio muy alto. ©Photoxpress.com /Alex.

[blogMensGo, 06-06-2011]. No cabe duda de que el sida entró en la cuarentena hace ya varios años. No obstante, se considera que la pandemia acaba de cumplir 30 años, ya que el fue un 5 de junio 1981 cuando las autoridades sanitarias consideraron por primera vez la enfermedad –que todavía no se llamaba SIDA– como tal.

Nada más diagnosticarse, el SIDA fue de inmediato apodado "el cáncer gay", ya que en un primer momento no parecía afectar más que a homosexuales. Sin embargo, muy pronto empezaron a descubrirse casos entre toxicómanos y hemofílicos; poco después entre la población heterosexual. Sin embargo, han sido necesarios años, décadas casi, para que la ecuación de doble sentido homosexualidad igual a SIDA, y SIDA igual a homosexualidad, haya dejado de esgrimirse ante la opinión pública. Casi todos somos conscientes de que la estigmatización del SIDA continúa hoy en diversos grados –imaginemos lo insoportable que resultaba hace tan sólo una década esta asociación sistemática de la homosexualidad con la pandemia– y son muchos aún los homosexuales o bisexuales que no quieren hacerse la prueba por miedo al estigma latente contra los seropositivos.

Treinta años después, los antirretrovirales –cuya lista de nombres comerciales en Wikipedia se ha ampliado considerablemente– han tenido tiempo de demostrar su eficacia curativa, especialmente con la aparición en 1996 de la llamada terapia triple (combinación de tres principios activos). Las terapias triples han evolucionado sustancialmente en su dimensión técnica, hasta tal punto que ya sólo es necesario un único comprimido al día. El más conocido de estos antirretrovirales es Atripla: una sola pastilla al día, aunque varios cientos de euros al mes.

El precio de Atripla (unos 790€ en España el paquete de 30 comprimidos) y de la mayoría de sus competidores limitan en la práctica este tipo de tratamiento a los pacientes de los países ricos que cuenten con un buen sistema de financiación por la Seguridad Social o de reembolso del tratamiento. Los países en desarrollo deben conformarse con donativos exiguos y con unos tratamientos a –más o menos– mitad de precio (lo que sigue haciéndolos inaccesibles a casi todos los pacientes), por lo que deben confiar en tratamientos a base de moléculas más antiguas y –por ende– peor toleradas por el cuerpo humano. Muchos países africanos incluso carecen de los antirretrovirales más desfasados (continente que registra el 67% de los casos de VIH/SIDA se da en África), por falta de recursos o de voluntad política. Los laboratorios grandes, por su parte, dificultan la comercialización de medicamentos genéricos y las grandes potencias se muestran reticentes a financiar a los fabricantes de genéricos.

Las terapias combinadas han salvado cientos de miles de vidas, frenan la propagación de la pandemia y permiten que los pacientes con SIDA lleven una vida casi normal. Pero ésta es sólo una cara de la moneda contra el sida, la del tratamiento paliativo. La otra cara de la moneda es la vacuna preventiva, que se mantiene virgen de cualquier avance perceptible.
……………..

[Comentario: El otro gran obstáculo al uso generalizado de tratamientos es la falta de información. La falta de información deja la puerta abierta a la desinformación, es decir, a los razonamientos simplistas, a los juicios prematuros y a los estigmas. El mero hecho de que el sitio web de Atripla esté (teóricamente) reservado a los mayores de 18 años es suficientemente revelador.]

[Actualización del 07 de junio de 2011. Acabamos de publicar una suerte de secuela de este artículo. Por otro lado, en nuestro blog anglófono, Matt propone una adaptación de este mismo artículo con aportaciones muy interesantes.]

Philca & carzam/ MensGo
(vía Le Figaro del 05-06-2011, artículo 1 y artículo 2)

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