La UE concede el derecho de residencia sin restricción al cónyuge no europeo de una pareja gay

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La UE concede el derecho de residencia sin restricción al cónyuge no europeo de una pareja gay

[blogMensGo, blog gay del 15-06-2018] Ningún Estado miembro de la Unión Europea, aunque prohíba las uniones homosexuales, puede negar a un europeo un permiso de residencia de larga duración para su cónyuge del mismo sexo, y lo mismo si la nacionalidad del cónyuge es exterior a la UE. Eso fue lo que declaró el Tribunal de justicia de la Unión Europea (TJUE), en un fallo del pasado 5 de junio, al que recurrió el Tribunal constitucional de Rumanía, al que a su vez había recurrido una pareja gay rumano-americana y la asociación rumana Accept, en un caso contra la Inspección general rumana encargada de la inmigración y el Ministerio rumano del Interior.

Una sentencia decisiva

Además de la legislación comunitaria habitual relativa a la libre circulación de personas, el TJUE basa su argumento en dos elementos de la directiva del 29 de abril de 2004.

Uno de esos elementos considera como « miembro de la familia » al cofirmante de una « unión civil en base a la legislación de un Estado miembro [donde] las uniones civiles son equivalentes al matrimonio ».

El otro elemento prohíbe las discriminaciones relativas a la orientación sexual

« Se deduce que la Directiva 2004/38 […] no puede dar soporte a un derecho de residencia derivado en favor del Sr. Hamilton » (el cónyuge de nacionalidad americana), admite en un primer momento el TJUE (párrafo 21), pero precisa después que « los nacionales de terceros Estados […] podían no obstante disponer de tal derecho ». En su párrafo 24, la sentencia declara que si « se desarrolla o se consolida una convivencia familiar en ese Estado miembro » (Bélgica), entonces es necesario « que la convivencia familiar que este ciudadano ha mantenido en dicho Estado miembro pueda continuar a su regreso al Estado miembro del que es nacional » (Rumanía).

El concepto de cónyuge « es neutro desde el punto de vista del género y puede, por tanto, incluir al cónyuge del mismo sexo », precisa la sentencia (párrafo 35). En vista de diversas particularidades nacionales de inspiración homófoba (los gobiernos de Letonia, de Hungría y de Polonia han testificado a favor de Rumanía en este caso), el TJUE asegura que « la obligación de reconocimiento al objeto únicamente de conceder un derecho de residencia derivado a un nacional de un tercer Estado no atenta contra la identidad nacional ni amenaza el orden público del Estado miembro afectado ». En otras palabras, este caso en especial no pone en peligro la situación general.

Y el TJUE concluye (párrafo 51) que…

[…] en una situación en la que un ciudadano de la Unión ha hecho uso de su libertad de circulación, desplazándose y residiendo de forma efectiva, de conformidad con los requisitos establecidos en el artículo 7, apartado 1, de la Directiva 2004/38, en un Estado miembro distinto de aquel del que es nacional, y ha desarrollado o consolidado en esas circunstancias una convivencia familiar con un nacional de un tercer Estado del mismo sexo, al que está unido por un matrimonio legalmente contraído en el Estado miembro de acogida, el artículo 21 TFUE, apartado 1, debe interpretarse en el sentido de que se opone a que las autoridades competentes del Estado miembro del que el ciudadano de la Unión es nacional denieguen la concesión de un derecho de residencia en el territorio de dicho Estado miembro al nacional de un tercer Estado debido a que el Derecho de ese Estado miembro no contempla el matrimonio entre personas del mismo sexo.

Esta fue la primera conclusión del TJUE. En resumen: no es admisible que un Estado europeo no tome en consideración un matrimonio homosexual legalmente contraído en otro Estado europeo.

La segunda conclusión es la misma: un Estado de la Unión Europea no puede restringir el derecho al permiso de residencia prolongada (superior a tres meses) alegando que el cónyuge es del mismo sexo que el nacional del Estado de acogida.

Repaso de los hechos

Tras haber vivido varios años en pareja en nueva York, un ciudadano rumano-americano (R.A. Coman) y un ciudadano americano (R.C. Hamilton) se casaron en Bruselas el 5 de noviembre de 2010. La inspección rumana de inmigración niega desde 2012 al ciudadano americano el permiso de residencia prolongada (superior a tres meses) en Rumanía en virtud de la reunificación familiar, alegando que el cónyuge americano no puede considerarse parte de la familia del ciudadano rumano, ya que el código civil de Rumanía no reconoce el matrimonio homosexual.

La pareja intentó demandar, pero el tribunal de primera instancia pidió una opinión prejudicial al Tribunal constitucional, que a su vez recurrió al TJUE en diciembre de 2016 para obtener así una opinión prejudicial (es decir una opinión externa antes de tomar su decisión). La más alta jurisdicción rumana quería conocer la definición aplicable a la palabra « cónyuge » y saber si la nacionalidad no europea del cónyuge era susceptible de modificar la situación.

La sentencia del TJUE deberá ser aplicada por el Tribunal constitucional de Rumanía, que transmitirá sus conclusiones al tribunal de primera instancia para que el caso pueda llevarse por fin a juicio.

Rumanía se niega a legalizar el matrimonio homosexual y tampoco ha establecido una unión civil gay. En cambio, el matrimonio entre personas del mismo sexo es perfectamente legal en Bélgica.

 

Bucarest brilla bajo el arcoíris

El 14º Gay Pride de Bucarest, capital de Rumanía, se celebró el pasado 9 de junio reforzado por la reciente sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea y por la presencia de la famosa pareja gay. Relu Adrian Coman y su marido americano, Robert Claibourn Hamilton, participaron en el desfile, junto a miles de participantes y a personalidades rumanas y extranjeras.

Adrian y Claibourn están juntos desde hace 16 años, un año después de que se despenalizara la homosexualidad en Rumanía. Disfrutaron haciéndose selfies con la gente que quería inmortalizar el evento, como demuestra este breve reportaje de Euronews en francés.

Paul Brummell y Cord Meier-Klodt, embajadores del Reino Unido y Alemania, abrieron el desfile junto a Angela Cristea, directora de la representación de la Comisión Europea en Rumanía.

El desfile convirtió la avenida Victory (Calea Victoriei), una de las principales vías de la ciudad, en un camino de arcoíris. Aunque la sociedad rumana es bastante homófoba, este nuevo recorrido contrasta con el espacio cerrado de anteriores Gay Prides y sugiere que tal vez sea una sociedad más abierta que antes.

Aquí tenemos un breve resumen de Euronews en alemán:

En cualquier caso, este precioso nuevo mundo estuvo acompañado de una fuerte presencia policial para evitar problemas con contra manifestantes.

Al mismo tiempo tenía lugar una contramanifestación – gente que quería aferrarse a su “normalidad”, inspirada por el cristianismo ortodoxo, o votar por un referéndum que defina el matrimonio solo entre hombre y mujer. La contramanifestación no se prohibió porque había sido organizada por el Partido Social Democrático (PSD) en el poder.

Aquí tenemos otro breve reportaje de Euronews en inglés:

Destacar que Petre-Florin Manole, joven miembro del PSD, está luchando contra el referéndum y a favor de la introducción de la unión civil homosexual en Rumanía lo antes posible.

Para aquellos que deseen ver un poco más, aquí va un reportaje rumano en lengua original. Muestra a la ya famosa pareja americano-rumana con mucha gente haciéndose selfies. Esperemos que el año que viene el Gay Pride de Bucarest sea mayor y más festivo – ¿con suerte para celebrar la legalización del matrimonio homosexual?

Philca & carram / MensGo

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